¿Cómo puedo superar la adicción sexual de mi pareja? Creo que todas las parejas se han planteado esta pregunta de una u otra forma. Todos debemos encontrar la respuesta en nuestro interior, a nuestro propio ritmo y a nuestra manera. Superar esta situación es sumamente difícil para las parejas de personas con adicción sexual. Por eso, he querido compartir mis reflexiones, fruto de mi experiencia.
¿Cómo se deja ir?
Te liberas cuando finalmente te encuentras a ti mismo de nuevo.
Te liberas cuando eres capaz de llegar a tu interior y conectar con tu integridad, tu honor y recordar la diferencia entre el bien y el mal.
Te liberas cuando redescubres tu esencia, esa esencia que te ha acompañado desde que eras joven; esa esencia que se ha ido erosionando y corroyendo lenta y silenciosamente con el paso del tiempo.
Te sueltas cuando tomas la mano de la joven que llevas dentro, la que entró en la relación con honor; la mujer que jamás habría contemplado la idea del engaño, las mentiras o la infidelidad en su relación.
Te dejas llevar cuando miras el rostro de esa joven que sabía quién era, en qué creía y que entendía lo que realmente importaba en la vida y en una relación.
Y, cuando sonrías a esa joven, la que sabía distinguir el bien del mal y que no habría aceptado, ni por un segundo, las excusas que ahora te tragas con tanta impunidad; la dejarás ir.
¿Cómo se deja ir?
Te liberas mientras te quitas de encima la carga de palabras falsas y racionalizaciones que se han acumulado sobre ti.
Te sueltas cuando tu alma emerge del fango y la inmundicia para finalmente respirar de nuevo; para inhalar profundamente el aire fresco mientras abres tus brazos a la luz.
Te sueltas al darte cuenta poco a poco de que TÚ eres responsable de lo que sucede en tu vida. TÚ, y nadie más.
Te sueltas cuando sabes, en lo más profundo de tu ser, que las decisiones de tu vida son tuyas y solo tuyas.
Es tan simple, y a la vez tan difícil, como eso.
2 comentarios sobre “¿Cómo puedo soltar? Cómo salir del estancamiento”
Acabo de releerlo. Necesito leerlo una y otra vez para asimilarlo bien.
¡Increíble y cierto, JoAnn!